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 CANNICH (La Llamada de Chtulhu) EDICIÓN COLECCIONISTA

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REVERENDO FOXX
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MensajeTema: CANNICH (La Llamada de Chtulhu) EDICIÓN COLECCIONISTA   Mar Mayo 11, 2010 2:41 pm

30 de Marzo de 1925:

Ha pasado casi un mes desde que nuestros aventureros retornaron de La Gran Manzana, tras su pusilánime huida de la sede de Mirando hacia el Futuro.

Atrás quedan los amigos perdidos, Filippo caído tras cumplir su leguminoso deber, y Elorriaga, tristemente aplastado por una maciza puerta de metal. Descansen en paz ambos….si pueden.
Pero la vida continua. Gustav Von Mamuth descubre que su casa ha sido alevosamente asaltada por una panda de desconocidos, registrándosela y poniéndola patas arriba. ¡¡Hasta sus partisanos de plomo se los han destrozado!!

Con que no se fia ni de su santa madre, pone su chamizo a la venta y se traslada a la casa de otro veterano de guerra de Boston con el que mantiene una discreta amistad.

Por supuesto que en el Cuco Chanante continua su tratamiento, asignándole un nuevo facultativo: se trata del caribeño doctor Ricardo Antonio Morales, un seductor especialista el cual emplea su tiempo libre en sacarse unos dólares extras moviendo la pelvis en un conocido cabaret nocturno de Boston.

Tambien al padre Genaro le ha caído un nuevo protegido. Un desgraciado de la vida, un desecho humano que se hace conocer como Tom el Chatarras. Es encontrado a las puertas del psiquiátrico, envuelto en bolsas del Sorli. Le asignan a Genaro la misión de convertirlo a la fé y apartarlo de la tentación y el mal camino. Convive en casa del sacerdote, asistiéndole como monaguillo en todos sus oficios.

A todo esto, la misteriosa Alexandra Barrow que ya ha repuesto al desaparecido Osito por otro felino de la misma índole llamado Páris, recibe una visita de trabajo.

Un tal Bob Jeckins se presenta en su domicilio de parte de su jefe, el empresario Jacob Hanckock de Denver (Colorado) para encomendarle la misión de averiguar que ha sido de su tio, Henry Montague Hanckock, del cual no sabe nada de hace unas semanas.

Vive en un remoto pueblo de las tierras altas de Escocia, Cannich, en compañía de un amigo suyo, Adam Chisholm, con el cual suele practicar su afición favorita, la caza mayor.

Jacob que regenta una empresa de texturas, teme que su tio haya fallecido. Es conocido por sus ideas extravagantes y habilidades en meterse en empresas peregrinas.

Bob facilita a la Barrow unas cartas enviadas por Henry a su sobrino, en la cual le explica que esta metido en unas excavaciones en Cannich; encontrado un misterioso hallazgo. En dos de las tres cartas habla de piedras con forma de estrellas, los Hijos de Yog-Sothoth (¿algun grupo musical?) e inquietantes persecuciones. Tambien comenta que Adam ha desaparecido.

Gracias a un ingenioso código, Jacob sospecha que la tercera carta es falsa..¿que le ha pasado a su tio?

Barrow despliega todo su potencial psíquico y a través de la tabla quija, contacta con su espíritu guía, Pryssi

Henry no esta exactamente muerto, Adam si, y una singular palabra, R´lyeh que suena a desodorante, es toda la información que puede obtener.

Jacob esta dispuesto a sufragar una expedición hasta Escocia, para que se averigue que ha sido de su tio. Evidentemente que Alexandra acepta, con la condicion de que le acompañen el resto de la caterva.

Todo el mundo conforme y prestos a lanzarse a la aventura una vez mas (veremos esta vez cuantos revientan a mitad camino)

Se ponen de acuerdo (incluido el indigente y la puntillosa Páris) y al dia siguiente convocan a Pryssi. Gustav dialoga con ella y añade algo mas de información al asunto, pero tampoco es que se luzca demasiado (ya se sabe….hay que hacer que se lo curren los jugadores)

Con que tienen fondos ilimitados del dadivoso Jacob , preparan todo el equipaje y reservan pasaje en un vapor con un cierto glamour.

Von Mamuth adquiere tal cantidad de artillería, que necesita tres blindados para trasladarlo todo al puerto de Boston.

Tom aprovecha para renovar su armario…¡por fin puede vestir telas en vez de bolsas de plástico!

Genaro repasa toda la lista de plegarias escocesas, añadiendo maldiciones y homilías a todo trapo.

Alexandra añade 24 modelitos nuevos al guardarropía, aprovechando la amabilidad del sr. Hanckock. Acicala a Páris con lazitos de tafetán rosa pasión.

El doctor Morales practica bailes irlandeses ataviado solamente con una falda escocesa.

Y asi de esta guisa, embarcan en el Pilón del Oceano, prestos a desentrañar los misterios que les aguardan en las tierras escocesas.

-“No habrá vino de mesa, aquí un buen Ballantine´s me hará las mismas funciones”- se relame el buen sacerdote.

12 dias pasan sin grandes incidentes en alta mar. Von Mamuth intenta escorar el vapor pero no lo consigue. Ricardo Antonio llena sus bolsillos en el salón comedor, gracias a su caribeño movimiento de caderas.

El 14 de Abril desembarcan en Glasgow.

Genaro solventa un desagradable incidente con los oficiales de aduana, metiendo por en medio al pobre chatarras.

Se les incauta el armamento. A la Barrow la ya reputada Derringer y Gustav, tras soltar sus acostumbradas jerigonzas militares, se le perdona la vida porque mira, aun hace gracia el chiquillo, pero se le retiene hasta el mortero de bolsillo. También es confiscado un obus del 48 que lleva en su arcón de camufaje, asi como una superfortaleza volante de segunda mano, b29 (le faltaba pasar la ITV)

Asi, sin armas (la Barrow sin un par de bragas)y sin vergüenza hacen su entrada en Escocia.

Genaro, Antonio Ricardo, Tom, Alexandra y Páris (incluyendo su tocador felino) hacen lo coherente y buscan hotel. Gustav, eterno espíritu de la contradicción, se va por su cuenta, arrastrando su voluminoso arcón por todas las calles de Glasgow.

Al dia siguiente sale un ferrocarril hasta Inverness, siguiente parada de su periplo hasta Cannich.

Pasan una correcta noche de descanso, salvo Von Mamuth que entre burdeles (la Pierna), hospitales y hostales de mala muerte (el Zapato) acaba cansado, extenuado y a punto de ser violado por una atractiva viejecita. Por supuesto, el tratamiento incluye el arrastre del consiguiente baul de camuflaje.

Despues de una breve visita a la comisaria por parte del padre Genaro, Tom y el galeno, en compañia de la Barrow y su gatita, se desplazan a la estación del tren. Encuentran a Gustav en el mismo estado de siempre, cansado, reventado y también y como novedad…orinado. El hedor a meado es increíble….mejor no contar sus avatares desde el Zapato hasta la estación del tren.

Genaro le excomulga y le arroja una imprecación de nivel 4…¡ya le ha jodido la partida!! El militar hace pucheros pero se calla.

Arranca el tren entre humos y chirridos. En un dia se estima su llegada a Inverness, conocido pueblecito a la ribera del lago Ness, muy turístico y demás.

Duermen plácidamente, salvo el padre, que a medianoche su vejiga le pide que recite una homilía en el retrete. Salvo las soplapolleces de rigor, los aventureros respetan el convoy (no lo descarrilan, no) y llegan Inverness sin ningún problema.

Para llegar a Cannich no les queda mas remedio que alquilar un vehiculo. Con que los 4 X 4 ya están reservados, les ofrecen una chatarra que ni los Autos Locos.

Alexandra compra un nessie de peluche para Páris y tras el pábulo de las 2, suben en la tartana rumbo a su destino final, el pequeño pueblo de Cannich y la búsqueda del desaparecido Henry Montague Hancock. Calculan que llegarán a la noche.

Claro esta que la suerte no les acompaña, a mitad del camino el carricoche da síntomas alarmantes y decide tocarles las vergüenzas, deteniéndose arrojando humo el radiador..¿se adivina quien conducía? ¡Eeso mismo, Pisony 6 bajo los efectos de la maldición de Genaro de nivel 4!!!

Y aquí se acaba la historia, porque los de DUNGEOS vinieron a desmontarnos el chiringuito.

¿Qué pasará ahora? ¿Se calmaran los jugadores y conseguirán reparar la tartana? ¿Retirará Genaro la maldición de Gustav? ¿O detectará la Barrow el Angel Descarnado de la Noche que les persigue desde Inverness?

Como siempre…en 15 dias..no dejen de sintonizarnos en su emisoria habitual.


15 de Abril de un dia indeterminado de la semana del 1925:

En un lugar a medio camino entre Inverness y Cannich, gracias a las facultades conductoras de Gustav Von Mammut, se encuentran todos tirados y con la guagua despanzurrada.

Mucho camino calculan que les queda todavía y la posibilidad de llegar hasta Cannich caminando se les presenta imposible.

Asi que el padre Genaro, utilizando el manual de “Aprenda a reparar carracas en 5 lecciones” se lanza al trapo. Se añade unas cuantas medallas a su ya depauperada sotana pero sus hábiles manos, inspiradas por San Ataulfo, patrón de los conductores de vehículos alquilados, resucita el chumarrascado radiador.

Tras homenajearle el resto de sus compañeros, se planta al volante y encamina la comitiva hacia Cannich, entonando salmos y salterios en honor de la Virgen de los Volantes.

Gustav, siempre ojo avizor, observa con sus prismaticos del Lydl un pajarraco que les persigue en lontananza. Saca la corneta y toca a retirada, alarmado por la pavorosa visión. Ricardo Antonio Morales toma los prismáticos y observa la terrible ave, descubriendo que es una perdiz. Nueva bronca que le cae al danés.

Sin más incidencias, arriban a Cannich, pueblo montañes ubicado entre cerros, bucólicos parajes y hermosas praderas.

Tras recabar la información acostumbrada, se dirigen a la única posada del pueblo, La Cabeza del Rey. Hablan con el simpatico mesonero, Fergus Mac Innes, el cual de muy buen rollo les ofrece alojamiento y comida.

Margaret MacNair, la camarera del lugar, les sirve una tragantona ligera.

En estas que la Barrow, al ser interrogada por Fergus de su lugar de procedencia y comentar que vienen de Inglaterra, Tom el chatarras escucha a un parroquiano susurrar despectivamente “sassenach” .

Gustav duerme en una habitación compartida con Tom; Alexandra lo hace con el doctor Morales, de mientras Genaro prefiere la soledad y el retiro de una habitación individual.

Alexandra acompañada de Páris, Von Mamuth y Ricardo Antonio bajan al comedor e interrogan a MacInnes acerca del paradero de Henry Hancock. Este que es muy educado y buena persona les informa que Hancock, aun a pesar de que es algo rarito, es un tio legal que seguramente se encuentra en Africa con su compañero Adam. Algunas leyendas corren por el pueblo, pero todas son fruto de la imaginación de los aldeanos. Lo único preocupante es la reciente desaparición del bebe de los MacRae hace unos días. Fergus sospecha de Tommy Hayes, un “sassenach” que se encuentra hospedado allí y que no es trigo limpio.

Los investigadores consultan su manual de psicología y descubren que Fergus no es claro.

A todo esto, motivado por la curiosidad ( se entiende) un atractivo individuo se les acerca bajo la contrita mirada de MacInnes. Se presenta como Tommy Hayes (que casualidad) con domicilio en Londres y de reposo en Cannich. Dialoga afablemente con los cófrades (incluida Páris) y poco aporta sobre Hancock, aunque reconoce que hay mucha majadería en el pueblo.

Cortesmente se ofrece de cicerone para el dia siguiente en ruta turística por las inmediaciones.
Aceptan la invitación y se retiran a descansar, salvo la Barrow que le muerde la curiosidad y planea una incursión nocturna con Von Mamuth.

Éste que ya le conocemos, prepara en la habitación que comparte con el chatarras, un sistema de sensores por infrarrojos y satélites para alertar en caso de intrusos.

Sobre las 00:00 Alexandra se desplaza a su habitación para despertarle. El danes que duerme con tapones de camuflaje no la oye, pero si que lo hace Tom, levantandose y abriendo la puerta. La alarma se dispara y las 17 sirenas instaladas en la habitación claman ensordecedoras….¡oyendose hasta en Inverness!

Se despierta Gustav y añadiéndose el chatarras al grupo, prepara toda una canana con sus 9 dagas jamoneras, además de colocarse su chaleco antibalas y un generador de escudo protector de la casa de Atreides.

Los tres bajan al comedor, encontrandose a Margaret trapicheando detrás de la barra.
Alexandra le pregunta por Henry Hancock pero la MacNair desorbita los ojos y profiere un aullido que se escucha hasta en Cherburgo. Lanza espumarajos por la boca y tras algunos saltos se incrusta en el techo. Fergus acude en picardias ante semejantes alaridos, y por fin consigue reducirla, llevándola a su habitación.

Les explica que esto es, sin duda, estress y falta de sueño.

Todos se despiden y vuelven a sus habitaciones para descansar.

Al dia siguiente acuden puntualmente a su cita con Hayes y se preparan para la ruta. Esta vez Gustav acicala sus 9 dagas y añade al monto el Guantelete de la Miseria, que ofrece a su victima 2 D20 de daño.

Salen los 6 de la posada, ante la escrutadora mirada de Fergus.

Genaro oferta estampitas de San Cipriano entre todos los aldeanos a céntimo la imagen.

Hayes les conduce por Cannich, señalándoles la estafeta de correo, en donde se encuentra la persona con mas cargo político en el pueblo, Tammas MacIvar, jefe de correos.

Tambien les muestra la oficina del alguacil, Sandy MacNeil y la única tienda del pueblo, la de Jaime MacNab

Salen del pueblo y se dirigen al rio, socavando los investigadores mas información. Una joven y atractiva francesita, Anne de Chantraine, vive en casa de Ian MacLeann, el granjero mas rico de Cannich. Se especula acerca de ella y de Ian….pero no hay nada demostrado.

Al poco llegan a un claro y preparan un suculento ágape.

Un numeroso grupo de ovejas se les une en compañía de un joven pastor de 15 años, Sandy MacBean.

El crio es muy mono y simpatico y se enrolla mas que mi suegra. Lleva el niñato un medallón con un pentagrama. Les explica que se lo regaló su papá y que le proteje de todo mal.

Mientras que Von Mamuth disimuladamente se pone a devorar algunas ovejas, la inocente criatura les pasa algunos datos.

Ha visto unos misteriosos hombres serpiente deambulando por la zona. No sabe de donde vienen pero su presencia despierta la alarma a quienes los han visto. Tambien conoce a la atractiva francesa y a un viejo algo tocado, Duncan MacBain, que vive en una sucia cabaña a los pies de un monte, en cuya cima se haya una formación de piedras en forma circular.

Les propone conducirles al dia siguiente a lo alto del monte para mostrarles las misteriosas piedras.

El crio se despide de la comitiva y se larga con 7 ovejas menos, que ya se hayan en la panza de Von Mamuh.

Vuelven al pueblo y allí se entrevistan con el doctor Lorne McParlan, mentado en las cartas de Hancock. Este venerable anciano de 136 años, aunque algo duro de oído, les proporciona mas datos.
Conoce la historia de las excavaciones y les facilita la historia del origen de las mismas, en el marco de una batalla de los pictos y los romanos, pero conque el texto es larguisimo me da palo y paso de ponerlo. Tambien conoce la existencia del misterioso Belphegor.

Recomienda a los aventureros que visiten la morada de Henry, en donde, tal vez, localicen un misterioso hallazgo desaparecido.

Por ultimo y ya con la bombona de oxigeno puesta, les habla de otro compañero de Hancock, un tal Andrew Kennedy, que estaba con él en las excavaciones, el cual se hospeda en el mismo Cannich.

A la posada se encaminan después de acostar al decrepito doctor Lorne. Encuentran al paranoico Andrew, que de un arqueólogo se trata, y tras darle un diazepam le sonsacan mas información.

En las ruinas, de las cuales les facilita la localización, se han encontrado restos humanos de pictos….y de algo mas que se ignora de donde procede.

El enloquecido Kennedy les apremia para que abandonen la busqueda, ya que seguramente, Hancock ha sido asesinado. Tambien les recomienda que visiten la casa de Henry, en donde seguramente hallaran mas respuestas.

Y nI cortos ni perezosos, parten hacia la casa del presunto finado en compañía de Paris.

Salen del pueblo y se adentran en el típico bosque de añedos misterioso y tal, en plena noche.
Gustav, como militar de opereta que es, encabeza la comitiva, arrastrándose en el ya consabido estilo comando y poniéndose de mierda hasta las tetas.

Al poco vislumbran en un claro, el supuesto caserón, que se alza oscuro en la noche (evidentemente porque es de noche y han apagado las linternas)

Tom hace un apaño de los suyos y revienta la cerradura de la puerta. Paris se pone como una moto.
Gustav , machote él, desenfunda su Guantelete de la Miseria y se prepara para el combate.

La puerta es abierta y la oscuridad total parece saludarles. Solamente un misterioso suspiro parece brotar de las profundidades de la casa….

¿Y ahora…qué? ¿Recitará un miserere Genaro en el portal? ¿O será el doctor Morales que animara a los moradores con sus caderas? ¿Quién va a ser el siguiente en palmarla?

Como siempre, en directo el dia 27 en Torrellobeta…


Una nueva crónica más y otra pérdida de Domingo matinal…pero que se la hará, para eso me pagan.

Como recordarán nuestros esforzados lectores, la alegre cuadrilla penetraba con grandes arrestos en la siniestra morada de Henry Montague Hancock…asi, con un par.

Aquí tenemos a Gustav Von Mamuth, Alexandra Barrow, Tom el Chatarras, capellán Genaro y al cimbreante doctor Ricardo Antonio Morales lanzados a todo meter en la resolución de los pavorosos misterios del universo de Lovercraft…¿Qué va a suceder? Pues nada, si se lee se entenderá.

Gustav entra el primero, para variar, y en su estilo asegura el perímetro e intenta controlar la zona. Se encuentran en un recibidor con varias puertas localizadas alrededor. También hallan unas escaleras que suben al piso de arriba.

Gustav se acerca el típico espejo/perchero y hace el payaso ante el reflejo de su propia imagen. Pierde 45 puntos de cordura. Una nueva salva de insultos engrosa su ya enorme listado.

Consultando el manual del perfecto investigador, se les ocurre comprobar los bajos de una alfombra que allí se ha colocado por obra y gracia del módulo, y como no, aquí vemos una bonita trampilla que conduce a los sótanos. ¿Qué hacer?

Discusión entre todos los investigadores y tras una tanda de sopapos, deciden encaminarse a una de las puertas que se encuentran allí.

enos Morales y Gustav que se apostan en las escaleras con los puños preparados, La mística Barrow, Genaro y Chatarras penetran en la estancia.

Se trata de un salón muy cuco, adornado con una chimenea y una mesita de centro. En lo alto de la chimenea se localiza una cabeza de león (eso parece, a no ser que sea un gato recién salido de Llongeras) y un fusil de grueso calibre (no pensar mal).

En la repisa de la chimenea, descubren algunas figurillas de madera (no son de Warhammer, palabra) las cuales ignoran de donde proceden. Alexandra se las guarda en el bolso.

Tiran dados hasta por mover el dedo meñique del pie pero no localizan nada más de interés.

Nueva puerta y nuevo pasillo jalonado por otras puertas (ya me estoy empezando a hartar).

Entran en la primera que se les ocurre y hete aquí una biblioteca con millones de libros. La mayoría están desordenados y tras un vistazo general , la temática de los mismos es variopinta: historia, caza, ocultismo, bricolaje, rol y geografía. El majete del cura busca pornografía pero, gracias al Señor, no encuentra nada.

A todo esto, el danés en compañía del caribeño doctor, con que es hiperactivo decide meterse en lios y aplica su trompa auditiva en una de las puertas que se encuentra allí. Una lastimera y espantosa respiración se deja notar detrás de la misma.

Gustav barrita como una elefanta en celo y salta a 500 metros de la puerta. Morales se alarma y prepara un inyectable de Diazepan.

El resto de cófrades oye el estruendo y se alarman, pensando que nueva cagada ha originado el descerebrado militar.

Se reúnen en el salón del León y le dan aire con un abanico de la Barrow.

Se arman de valor y prosiguen la investigación.

Nueva puerta abierta al lado de la biblioteca, y montaña de sábanas que les cae encima.

Gustav se queda en la sala de la chimenea, con la puerta abierta patrullando que se cuece en las escaleras del piso superior. De paso, alcanza el trabucón y lo examina a conciencia. Se trata de una mata elefantes típica de manufactura navarra. Se le encandilan los ojos y se las promete vaciando los cartuchos de la misma en la dueña del Zapato.

Los cófrades avanzan en derechura hacia otra puerta. Tras aplicar el tratamiento de rigor con el fonendo a la búsqueda de archivos de audio, nueva apertura y aquí tenemos un bonito dormitorio listo para utilizar sin nada de interés. En el mismo se haya otra puerta la cual es mancillada, mostrando una pequeña habitación con un baúl colmado de ropa y demás enseres…¿Dónde están los amiguitos de Chtulhu? ¿En que lugar se esconden?

Para romper un poco la monotonía de la búsqueda, decido dar un poco de chanza al asunto, contando con el protagonismo, como no, del bravo Von Mamuth.

Aquí lo tenemos, apostado detrás de la puerta y controlando las escaleras.

De repente, una neblina brumosa y blanquecina parece descender por ellas. Una figura humanoide se adivina. Se gira hacia el militar y lo mira, acercándose hacia él. Parece tratarse de la errante figura fantasmagórica de un hombre.

Von Mamuth vuelve a barritar (es la segunda de la tarde, se le oye hasta en la salida del metro de Maragall) y cierra la puerta.

Sus compañeros que acaban de examinar el retrete de la mansión vuelan raudos hacia él. Le encuentran temblando cual hoja de árbol y mediante señas y representación teatral les explica el hecho.

Páris se bufa y sin más explicaciones, desaparece por el pasillo.

Nueva tanda de improperios y prosiguen la búsqueda.

Localizan el comedor, pero para su frustración comprueban que los platos están sin servir. Aun a pesar de ello, Genaro bendice la mesa e intenta el milagro de multiplicar los panes. Falla la tirada. En la pared, descubren una gran foto enmarcada de un desconocido cazador…¿será Henry?

Tras visitar la cocina y no encontrar nada de bueno, deciden tras otra fuerte discusión y posterior pelea, dirigirse a la planta superior.

Von Mamuth para variar, se queda al pie de las escaleras reponiéndose del soponcio.
Registran al dedillo la planta de arriba.

Un trastero con escoria y demás pertrechos inútiles que nos les aporta nada significativo.

Un dormitorio puesto patas arriba, con todo revuelto que tampoco esconde nada interesante.

Dos dormitorios en los cuales se nota que no ha dormido nadie de hace centones, sin nada significativo.

A todo esto, el militar es visitado de nuevo por su amigo ectoplásmico. Gustav se muestra afable y le invita a tomar el té, pero el espectro no parece muy convencido y le ataca alevosamente. Del zamarrazo de ultratumba que le da, le deja inconsciente y panza arriba, cual tortuga caída.

Sus compañeros bajan ante la sacudida de la caída de Von Mamuth y le hayan en esta indecorosa postura.

Se intenta de todo, desde el boca a boca de Morales (que le produce un levantamiento de la tienda de campaña) hasta ser molido a palos con el bastón de Tom. Que no, que Gustav sigue en brazos de Morfeo.

Ya ni relataré su vergonzosa recogida y empotrada en el cuarto de las sabanas. Un militar de carrera como Pisony no merece ser recordado por ello. Omitiremos este detalle.

Al final, con que los dados no colaboran con los jugadores, decidimos sacrificar puntos de vida de la Barrow (no pocos) y “casualmente” a taconazo limpio, localizan el cadáver (descanse en paz) de Henry Hancock.

Tras un primer examen se dictamina que ha sido torturado alevosamente hasta la muerte. El doctor Morales falla ridículamente la tirada y no sabe ni de que ha muerto, eso si, se procede a destituirle del colegio de médicos de Ponce y su patético intento se refleja en Google.

En el bolsillo del cadáver se encuentra una curiosa piedra en forma de estrella de color verde grisáceo. La Barrow se la guarda en el escote.

También en la puerta del dormitorio que esta revuelto, localizan dos orificios a los cuales imputan orígenes balísticos….cuanto saben. Genaro les da la paz.

Dejan el cadáver tirado por ahí en medio…como quien no quiere la cosa. Eso si, el sacerdote entona en fa menor una pequeña homilía en honor a todos los caídos por la sabána africana.

Ahora su sed de aventuras (y de cortezas) les encamina por la trampilla hacia la planta baja (lease sótano) incluyendo al repuesto militar danés.

Aquí la fiesta se prepara. Respiraciones y jadeos misteriosos y también soniditos inquietantes les van dando por cofa en toda la travesía.

Una habitación a guisa de estudio, se les presenta revuelta y destrozada como el dormitorio de la planta superior. Aporrean a dados al Chatarras, y considerando la funesta tarde de pifias que nos llevamos, consiguen alguna que otra tirada mediodecente. Sera por el “bastón” de Tom. El caso es que localizan (sin tiradas, que tienen ojos) una despanzurrada caja fuerte que ha sido volada por el cuerpo de dinamiteros de Torrelodones. En su interior solo encuentran dos billetes de 10.000 pesetas del Monopoly. Genaro se apropia de ellos para el cepillo de la iglesia.

En otra habitación, identificándola como trastero, descubren mierda y trastos hasta el techo. Amartillan y disparan de nuevo dados a diestro y siniestro, pero nada…que no encuentran ni una china (salvo la que lleva Genaro, claro)

Una pequeña carbonera tampoco les dice nada nuevo, salvo que les pone de hollín hasta el moño. La Barrow se lamenta y concierta telefónicamente vista en su peluquería.

Y por fin, encuentran la habitación clave del modulo.

Una sala de trofeos con cabezones de mamíferos adornando la misma. A millones se contabilizan, y todas parecen disecadas (salvo una que es de peluche y es la cara de Espinete) En medio de la estancia, una vitrina da cabida a dos simios sin identificar (no, no son ni Zira ni Aurelio)

Gustav Von Mamuth toquitea la cabeza de un lirón careto, originando el desplazamiento hidráulico de una parte del panelado de madera de la pared.

Una bonita puertecilla de acero contrachapado les da la bienvenida.

Aquí Tom se gana la bolsa de Conos 3D de la tarde y revienta diligentemente la
cerradura.

Penetran en una pequeña estancia en la que solo se haya una mesa y un arcón encima, provisto de dos cerraduras y un lacre.

El Chatarras se frota las zarpas…menudo botín le espera.

Como una exhalación se lanza al trabajo y desintegra hábilmente una cerradura.

Pero con la otra no tiene tanta suerte. Varias tiradas de dados le causan un complejo de frustración tan grande, que decide suicidarse en cuanto salgan de la mansión. Al final, como no, es Alexandra la que salva la escena, ofreciendo puntos de carne para abatir a la rebelde cerradura.

Abren el cofre y…..¡¡¡un bonito quesito de metal noble, todo él repujado y grandote les da la bienvenida!!

Parece ser un fragmento del disco que estaban buscando…que casualidad ¿no?

Pero bueno, el tiempo se acaba y Cristina aparece para chapar la sesión chtuliana.

Y ahora viene lo bueno…¿Cómo demonios conseguirán trasladar la pesada pieza afuera del edificio? ¿Seguira tocándoles los Kinder el amigo trasparente de Von Mamuth? ¿Continuará la Barrow, ahora sin Páris, ofreciendo puntos de vida generosamente? ¿Se planteará el doctor Morales abandonar la profesión y dedicarse a menino da rua? ¿Se retirará Tom el chatarras a Bellcaire a trapichear hierros viejos en vez de suicidarse? ¿O conseguirá, por fin, hacer su sueño realidad el padre Genaro de componer una misa rock?

Como siempre….la continuación en varias jornadas en Torrellobeta….


Tras sentarme delante del portátil, prepararme la dosis habitual de ácidos y música de Japan, decido que no me queda más remedio que transcribir los hechos acaecidos en la partida de ayer, por mucho que me joda, así que …vamos a ello.

Si nos molestamos en releernos el final del resumen anterior, comprobaremos que los muchachos habían efectuado un importante descubrimiento en los sótanos de la mansión Hancock..un fragmento de disco de oro del que cagó el moro, con un peso de unas cuantas arrobas.

Gustav, Genaro, Alexandra y Ricardo Antonio discuten acaloradamente que hacer con el susodicho objeto (Tom no estaba presente en esta sesión, el chiquillo se excusó alegando que tenia reunión de plana mayor con los Caballeros de Cristo Rey)

Los 4 investigadores llegan a las manos y solamente una frenética danza pélvica del doctor Morales consigue apaciguar la contienda.

Tras remendarse las heridas y suturarse las partes afectadas, deciden a regañadientes dejar el fragmento del disco en el mismo sitio. A votación popular, si los malos lo encuentran, las responsabilidades caerán en el perturbado militar. Von Mamuth acepta su parte de responsabilidad ecuánimemente.

Sobre las 3 de la madrugada retornan a Cannich pero deciden que no es muy inteligente despertar a Fergus en la posada, así que se encaminan a casa del nonagenario doctor Lorne MacParlan.

Gustav aporrea la puerta con el tronco de un roble a guisa de ariete, mientras Genaro entona salmos de completas. Para acabar de aliñar el conjunto, Ricardo Morales se suelta la melena delante de la casa, mientras que la Barrow le arenga a que se quite piezas de ropa.

De esta guisa son sorprendidos por todo el pueblo, y conste que es hora intempestiva y no dada a las confraternizaciones. Solamente la oportuna intervención del venerable viejecillo evita que sean detenidos por escándalo público con premeditación y alevosía.

Le piden cobijo y MacParlan se lo ofrece. Duermen como pueden y al día siguiente recuerdan que habían quedado con el simpático pastorcillo Sandy.

Pasan fugazmente por la posada para desayunarse, y como no, MacInnes indaga como buen marujo. Le sueltan cuatro trolas y a encontrarse con el pastorcillo van

Llegándose al árbol de la cita (que no del ahorcado) a la Barrow le entra la inspiración alpina y decide transmutarse en la preciosa Heidi, la niña de los Alpes.

Se pone su conjunto de aldeana suiza adquirido en Menkes de Bcn y presta y con las faldas en las manos (tranquilos que no se le ven las bragas) se lanza primorosa en vertiginoso descenso hacia la pradera, cantando y elevándose en pomposos saltos de 30 metros (aprox) Sus armónicos aullidos se oyen hasta en Glasgow. Las tiradas de saltar le salen geniales, asi que me he de comer los mocos.

Y claro, como Von Mamuth no puede ser menos, agarra su mochila y deposita sus nobles posaderas sobre ella. Apunta más o menos hacia el árbol y al grito de ¡¡Banzaiiii!!! pilla carrerilla y se arroja por la cuesta. Genaro prepara su dispensario portátil de extremas unciones, no obstante no es necesario; el militar colisiona como un obús contra el tronco del árbol, desgajándolo y precipitándose ambos al rio, provocando un riomoto de nivel 4 en la escala de Pepe.

Las aguas desbordan e inundan ambas orillas; el rebaño de Sandy que por allí pastaba, queda ahogado con carácter inmediato, provocando la desesperación del pobre crio.

Von Mamuth, chorreando, con 7 dientes menos pero contento por su fechoría, consuela al pobre crio y le promete enviarle una compensación económica. El tonto del niño va y se lo cree.

Ya todos en buena armonía, se encaminan hacia el pequeño monte que alberga la misteriosa formación megalítica.

Pasan por delante de una cabaña muy cutre que es identificada como la de Duncan MacBain. Está echa un asco y desde luego, no pasa los controles de sanidad.

Por el lado se inicia el sendero de ascenso al monte sin nombre, y tras 4 horas de patética subida (el sacerdote se afisia hasta por el ombligo, mientras que Von Mamuth resuella como una marsopa en celo) llegan a la cima.

800.0000 megalitos se hayan distribuidos en círculo. Los investigadores se las ingenian para investigar por el interior: se teletransportan, se enfrían, las brújulas revientan, los miedos se cierran pero no descubren nada significativo para la investigación. Eso si, Gustav se desplaza al centro y acuchilla vorazmente la tierra soltando improperios a los 4 vientos. Para variar, solo consigue despuntar el cuchillo.

Se despiden del niñato sin rebaño y se citan al día siguiente para que les muestre las ruinas.
Después del condumio en la posada y tras eludir de nuevo las indiscretas preguntas de Fergus, deciden ganarse el sustento y dar nuevos bríos a la investigación

Por una parte, Gustav y Genaro se encaminan a entrevistarse con el padre Andrew MacBride, único pastor de la zona, mientras que la Barrow y Ricardo Antonio se quedan en la posada contactando con el mas allá.

El cura y el militar penetran en la sencilla parroquia. El padre Andrew les recibe atentamente desde su cinturón suspensor antigravedad (el buen hombre pesa unas 250 toneladas)

Al ver a Gustav su corazón se desboca y se le ofrece en santo matrimonio. El danés que necesitado va, le propone dejarlo para cuando finalicen el caso, pero le regala su chapa de identificación a guisa de compromiso. Al padre se le humedecen los ojos (enterrados entre rollos de grasa) y le dice que Dios es testigo de su amor hacia él. Von Mamuth no puede controlarse y abraza al padre (no le llegan los brazos ni a las costillas) llorando como una madalena y jurándole amor eterno.

Hasta Genaro se emociona, pero cuando se prepara para unirlos en santo himeneo, una bella jovencita sale del presbiterio y les saluda amablemente con acento extranjero (¿francés puede ser?)

A todo esto, la Barrow y Ricardo Alonso bajan las luces y tiran de velas, quijas y tarots. Lanzan los dados ya ni saben donde…hasta por la chimenea salen volando, y todo para indicarles que el bebe desaparecido (que desastre, ya ni se acordaban del infante) aun está vivo pero bajo tierra y custodiado por algo semi animal. También averiguan que hay gente muy mala por la zona, pero que Sandy es majete, de fiar y virgen.

Vuelven el militar (tocado por el orondo Cupido) y Genaro a la posada.

Cotejan datos y tras felicitar a Gustav por su próximo enlace sentimental deciden irse a sobar.

Patéticas tiradas de dados pero todos descansan.

Al día siguiente y tras pasar por los sistemas de control de Fergus, se lanzan de nuevo a la cita con el pastorcillo Sandy.

El crio les lleva a las ruinas, y una vez allí, el capataz Joahn MacBurlan les da la bienvenida. Pueden visitar todo libremente, eso si, que no rompan nada.

Mientras que el niñato se queda con Pisony desojando margaritas, los otros tres jugadores inician la visita.

En una sala encuentran los restos de unas piedras….como si fuera un túmulo o similar. Una vez más, los dados no cooperan. En otra sala, aparte de restos de huesos, ánforas y demás, una estatua del rollo efigie, hábilmente manipulada con el Photoshop, les saluda desde su rostro sin cara. Opiamente con que no tienen nada en la habilidad Mitos de Chtulhu se joden y se quedan igual.

En otra dependencia, el péndulo de Alexandra se vuelvo loco señalando una esquina, pero son sorprendidos por uno de los obreros que allí se encuentran. La Barrow desiste de su cometido (de momento)

Genaro, preocupado por las almas en pena de todos los restos que allí se hayan, en su ansia de oficiar una misa de difuntos, se carga varios huesos. Bronca al cura por parte de Joahn y subsiguiente hurto de la Barrow de un supuesto fémur (para variar, el doctor Morales falla vergonzosamente su tirada de dictamen médico)

Se despiden de todos y retornan a Cannich.

Antes de entrar en la posada, visitan al anciano doctor para comprobar si su sapiencia galénica supera al del caribeño Morales. Y asi es. El dictamen del ajado médico es contundente: es un hueso humano…¿Qué problema hay?

Tras pasar el bochorno se encaminan a la posada.

Mientras que el danés y Genaro participan en una partida de ERASE UNA VEZ en la habitación de al lado montada por el ingeniero Scott, el galeno y la ocultista meditan su rumbo de acción.

¿Envolver al militar en papel Albal y arrojarlo al lago Ness? ¿Denunciar al Padre Genaro por delitos sexuales con los gorriones de la zona? ¿O tal vez enviar el curriculum de Tom el Chatarras al Corte Ingles?

Ambos salen de la Cabeza del Rey y visitan al Jefe de Correos, Tammas Maclvar, máxima autoridad política de la zona. En el despacho descubren un cartel de “se busca” encabezado por un tal Belphegor, asesino, facineroso y rolero. Se ofrecen 12 euros en material de Kabury por su captura. Aparte de esta gilipollez, no sacan nada más en claro.

Terminan la partida los otros y tras nueva trifulca, deciden visitar las ruinas amparados en el manto de la noche. Gustav dice que eso le da mucho miedito, que le hace soñar pesadillas y que puede llegar a hacerse pipí en la cama. Aun así, acepta militarmente la decisión.

Al amparo de la oscuridad y con la 5ª de Beethoven sonando, se lanzan con premura hacia las ruinas. Conste que a Von Mamuth le sale bien la tirada de orientarse.

Y aquí se acaba la reunión. ¿Cómo acabaran los 5 amigos? ¿Pringara alguno por fin o todavía no ha sonado su hora final?

Todo esto y mucho mas en 15 días….


17 de Abril de 1925….actividad nocturna en las excavaciones de Cannich…

Si, cierto, a Gustav le van bien las cosas. Su anterior tirada de orientarse le salió espectacular, hasta el punto que se plantan en las excavaciones en un santiamén.

Miran y otean y al pronto les sale al paso un escocés escopeta en mano. Le dicen que son vendedores del Reader´s Digest pero la cosa no cuela. Con cara de pocos amigos, el empleado de Seguritas les “invita” a que abandonen la zona, o en su defecto les obsequiará con un pijama de plomo a cada uno. Los chiquillos que no son necios les dan muy educadamente las buenas noches y reculan sobre sus pasos. Pero claro, son cófrades de la cabeza a los pies y no van a cejar en su empeño.

Se adentran en la espesura y se colocan tácticamente en las inmediaciones de la estructura en donde estaban escavando el día anterior los malos de turno.

Gustav, Tom (que el nene ya pasó su intervención de la semana pasada exitosamente) Alexandra, Ricardo Antonio y el padre Genaro debaten y conciben un avezado plan para dejar fuera de combate al machacas de turno. Al final y tras acalorarse, insultarse y darse algún que otro sopapo entre ellos, se ponen de acuerdo en el “modus operandin”.

Gustav Von Mamuth se sube en un D10 y levita (si, habéis leído bien) candorosamente desde el bosque hasta dentro del edificio. Ahí extrae sus machetes de asalto térmicos, forjados en las minas de mitril de los Enanos Cabezones de Villamelón de abajo, y tras girarlos acrobáticamente en sus manos, se coloca en posición “decúbito supina” presto para degollar al primero que pase por allí (coloca sus ojos en modo “rojo Pantone 3200”)

Tom el Chatarras hace de apoyo logístico y tras deslizarse de la misma guisa que Von Mamuth, se dedica a apedrear el lugar en donde el militar espera navajas en mano. El resto de la cuadrilla aguarda con la sangre alborotada.

Hete aquí que el iluso guardián acude al lugar del lapidatorio escopeta y farol en mano.

Y comienza el espectáculo: el tío armado corre en pos de Tom, que se le presenta haciendo un calvo en la oscuridad. Pisony salta cual pantera de ébano detrás de él, pero como siempre, solo consigue hacer el ridículo y acuchilla a una pobre polilla que pasaba por allí en aquel momento. Cae en el suelo y del impacto, se desmorona un edificio de al lado. 300 muertos se contabilizan entre los escombros.

El doctor Morales, la Barrow y el sacerdote se lanzan a ayudar a sus compañeros. El Chatarras le saca la lengua al malvado y hace un doble salto mortal hacia atrás.

Von Mamuth intenta levantar sus reales del socavón pero su dignidad herida por el espectáculo representado merman sus habilidades psicomotrices.

A la vista de la desesperación del indignado militar, el escocés escopeta en mano le propina un zamarrazo que le hace saltar dos muelas (una de ellas con caries)

Y a la sazón llega el séptimo de caballería en la forma del padre Genaro.

Efectivamente, el clérigo que en sus ratos libres se empapa de películas de Bras Lip (Operación Dragón y similares) se remanga la ajada sotana y se catapulta el posición “Puño de Granito de nivel 4”

La escena es espectacular. Alcanza al desgraciado vigilante detrás de la oreja, hundiéndosela y acoplándosela a la nuca, perdiendo 25 puntos de vida. Por supuesto que acompaña al porrazo con los consabidos grititos orientales. La escena queda tan chula que el master hace que la repita, para mayor solaz de los espectadores que se encuentran en la sala 11.

Pero aquí no acaba la juerga.

Von Mamuth decide que el herido no merece seguir sufriendo y tras la aprobación de Genaro, decide ayudarle a encontrar el paraíso. No describiré la escena, solo diré que el resto de investigadores apartan la mirada de la carnicería resultante.

Consabida tirada de cordura de Gustav, la cual, propicia que suba el nivel del juicio al máximo…¿Quién lo diría?

Y aquí llega la guinda en forma de otra luz que se acerca. En erecto, otro empleado de Seguritas se acerca alarmado por el estruendo resultante.

Los investigadores salvo el desequilibrado militar, se esconden en las ruinas. Von Mamuth agarra el fusil del fallecido y se prepara a disparar.

Llega a la escena el siguiente guardián, con otra escopeta y otro farol y encañona a Pisony. Este barrita salvajemente y dispara el fusil. Una vez más, los dados acompañan al danés y causan que la bala se pierda en la nada.

El vigilante dispara también pero corre la misma suerte nefasta.

El militar alza la trompa y huye pesadamente. El malo que le persigue y los cófrades que se colocan detrás de él arteramente para pillarle desprevenido.

Y es ahí donde el capellán demuestra una vez más, que su mano esta bendecida por el Hacedor. Saca de su estuche de chinas una de calibre 3 y la lanza hacia el granuja.

El Señor que es mi Pastor la guía certeramente hacia la base de la nuca del canalla, concretamente en la 5ª vertebra. Impacta y el pillastre monta en cólera.

Se gira pero le cae Von Mamuth por detrás, en su inimitable estilo, bramando en plan estampida elefantil. El militar lo intenta pero es que los dados no están con él. Falla y se derrumba a peso. Nuevo seísmo en la zona.

La Barrow decide entrar a trapo para hacer algo productivo en la tarde y agarra al escocés por las piernas.

Tom se decide a echar un cable y también se lanza a peso. Cae entre la Barrow, Von Mamuth y el vigilante. Es una masa de carne y nervios.

Con que Ricardo Antonio ya no cabe en la contienda, se dedica a memorizar los huesos del cuerpo humano.

Puñetazos, insultos, escupitajos y patadas…todo está permitido.

El granuja que se entera que el militar se ha cargado a su compañero entra en frenesí. Tirada de autocontrol pero no la supera. Se zafa de Alexandra y el Chatarras y le asesta un puñetazo de tal calibre a Gustav, que lo incrusta en la pared de enfrente. Von Mamuth pierde ya la dentadura entera.

Y una vez mas, Genaro decide que ha llegado la hora de intervenir. Se encienden los focos y se escucha….¡¡¡cámara…¡¡¡Acción!!! El pastor flexiona las piernas y se lanza hacia el enloquecido guardián, con las manos hacia delante cual acerados arietes letales.

El resultado es inmediato, el pobre desgraciado es decapitado y la cabeza sale lanzada con tal velocidad que entra en órbita y se fusiona con un panel solar de la Mir.

Aplausos y autógrafos socaban al sencillo cura, pero este ya conociendo su comedimiento natural, se limita a maldecir a todos los presentes y se arregla con parsimonia la sotana, eso sí, propicia la extremaunción a ambos cadáveres (salvo la cabeza que está a 400 kilometros de altura)

Llaman a los bomberos y desincrustan a Von Mamuth de la pared. Le pasan factura y de paso pone conferencia con el dentista para encargar una ortodoncia completa.

Cotejan la documentación de los dos desgraciados y descubren que ambos se apellidan MacQuarrie; eran hermanos (¡que fuerte tio!)

Todos estos hechos ya superan a Alexandra y monta en cólera. Les llama de todo y con la cabeza bien alta, abandona a sus compañeros encaminándose a Cannich. Pronto llegará al pueblo pero para no dar más cuartos al marujón de Fergus, pasa la noche en casa del ajado doctor MacParlan.

Sus compañeros quedan desolados por su retirada….pero deciden aprovechar el tiempo.

Registran la abandonada tienda de campaña y encuentran debajo del catre otra piedra en forma de estrella, así como una hoja con un fragmento de los Nameless Cults …(¿a qué os suena esto? JEJE)

Penetran en la estructura en donde la Barrow localizó con el péndulo una zona energética, y tras armase el cura y Gustav con sendos picos, proceden a excavar el lugar.

Tras muchos sudores e improperios descubren otro trozo de disco tal cual el que se encuentra en casa de Hancock.

-“¡¡Bravo, bravo…ya tenemos dos!!” -exclaman ambos mientras se cogen del brazo y bailan una danza griega.

De nuevo discuten y se insultan intentado decidir donde esconder el disco. Al final resuelven ocultarlo en el rio, unos metros más arriba de donde están las excavaciones.

Utilizando al fornido militar cual carretilla, trasladan el disco 200 metros arriba y lo sumergen en el rio. Claro está que para acordarse del lugar, lo señalizan con boyas positrónicas, además de colocar un cartel que reza: “aquí se halla el segundo fragmento del disco”. Por si las moscas, colocan también una flecha de neón de color verde.

Contentos y felices regresan a Cannich. Postulan como pasar desapercibidos en la posada, ya que son más de las 7 de la mañana y ya clarea. Seguro que Fergus ya está con los desayunos y verlos volver a esas horas no sería muy acertado.

Al final, Genaro prepara una argucia y entra primero, pretextando que ha estado tratando con el reverendo MacBride acerca de temas espirituales. Fergus no se lo traga pero una contundente tirada de charlatanería le hace callar.

Luego el sacerdote se queja de que tiene pulgas en el colchón, con lo cual arrastra a Fergus a su alcoba, aprovechando la ocasión y colándose “desapercibidamente” (solo les ven Margaret y un par de parroquianos) Von Mamuth, Morales y el Chatarras.
Celebran un copioso desayuno y deciden encomiarse a Morfeo para recuperar fuerzas.

A todo esto, Alexandra se levanta y tras desayunarse con el venerable viejecito, decide abandonar la caterva de descerebrados investigadores a los que acompaña.

En un último esfuerzo de hacer algo coherente en la partida, se encamina ella sola a la mansión de Hancock para localizar a la perdida Páris. La fallida tirada de orientarse imposibilita la localización del caserón.

Retorna a Cannich y a la Cabeza del rey. Allí se encuentra a sus compañeros que ya se han despertado y despachado una suculenta pitanza. Entra muy digna ella y sin saludarles se encamina a su alcoba.

Ricardo Antonio la sigue y tras solicitar audiencia, le comenta sus aventuras nocturnas en las ruinas. Ella está indignada por el comportamiento del cura y del militar; eso de ir cercenando vidas humanas no queda como muy ético. Pero el doctor que no quiere malos rollos entre los compañeros la convence a ritmo de caderas que no es bueno estar solo, que los amigos son para toda la vida, y que el grupo permanecerá unido hasta el final de los tiempos.

La Barrow se derrumba y derrama un par de lágrimas que el pícaro caribeño se encarga de enjugar lúbricamente.

Hacen las paces y todos deciden en un último movimiento arriesgado acercarse a la cabaña de Duncan MacBain.

Tirada de orientarse exitosa que conduce a los 5 a la cochambrosa barraca.

Comprueban que no hay nadie y tras pueril reventada de cerrojo por parte del Chatarras, se internan en el cuchitril.

Solo dos habitaciones comprenden la sórdida vivienda.

En la primera, una mesa, dos sillas de paja y una miserable cocina es todo lo que encuentran. En la mesa, entre varios libros sin interés, encuentran 4 de temática ocultista, escritos por el Doctor Gimenez del Oso, un pariente retirado de la Barrow.
Gustav se queda en la puerta de la choza, desfilando con gallardía y tocando marchas militares con un espantasuegras.

Tom el Chatarras busca y rebusca en la sala, se arrastra y hulismea como un mastín, pero las patéticas tiradas de descubrir le dejan fuera de juego. Algo se le ha escapado…pero el reglamento es inflexible (también el master) así que…¡¡a joderse!!!

En la otra dependencia, Genaro, Alexandra y Morales encuentran una cama con pulgas, chinches y ácaros, además de un desvencijado armario y una mesita con un candil.

La Barrow abre el armario y entre los trapos de la Humana, zapatos con remiendos y calcetines usados, descubre un doble fondo con una puerta, la cual conduce a lo que parece una especie de gruta que se adentra…..en lo desconocido.

Desgraciadamente el horario de alquiler de la sala 11 en Torrellobeta llega a su fin, con lo cual se debe de cerrar la sesión.

¿Qué pasará ahora?

¿Se atreverá Alexandra a introducirse en la angosta gruta acompañada del viril facultativo caribeño?

¿Se dedicará a partir de ahora el padre Genaro a amaestrar a las pulgas y ácaros para montar una procesión de Semana Santa en miniatura?

¿Conseguirá Tom transformarse en sabueso y descubrir las revistas porno que guarda Duncan?

¿Y qué me decís de Gustav y sus intentos de militarizar a todos los tejones del bosque?

Las respuestas……en 15 días en este mismo lugar


Cannich…17 de Abril….cabaña de MacBain…capítulo final…(bueno, casi)

La intrépida Alexandra Barrow, tras abrir el armario (que no salir) antes de adentrarse en lo desconocido, a la vista de los continuos fracasos del Tom el Chatarras en sus paupérrimas tiradas de dados en la otra habitación, decide echarle una mano.

Sus exitosas tiradas la revelan debajo de una cochambrosa silla, un par de documentos revelándole una lista de miembros del aquelarre en Cannich, así como una carta de Carl Stanford a Duncan MacBain.

El padre Genaro lo se piensa y linterna en mano se adentra en la pequeña cueva. Le sigue Alexandra, el doctor Ricardo Antonio Morales y Tom.

Gustav Von Mamuth, con la excusa de seguir componiendo con el espantasuegras marchas militares, se queda patrullando en la otra habitación a la espera del resultado de las investigaciones (Pisony que no es tonto se imagina que así evitará la carnicería; lo que no sabe es que su suerte ya está echada)

El pastor inicia la comitiva por la estrechísima gruta. Le sigue la médium, el doctor y el Chatarras.

Sendas tiradas fallidas de CON por parte de los varones, provoca que les coja el giñe en la oscuridad. Genaro no lo resiste y hace que Alexandra tome la iniciativa. Tom hace titánicos esfuerzos para no defecarse encima, mientras que Ricardo Antonio boquea desesperadamente el húmedo aire.

Llegan a una bifurcación. El sacerdote lanza jaculatorias a ambos lados a todo volumen para comprobar la calidad sonora de la gruta. Es la misma en ambas direcciones, así que deciden ir por las izquierdas.

Una enorme gruta se abre ante ellos. A derecha e izquierda tienen un par de entradas a otras cuevas, mientras que en el centro, hacia el final, al lado de unas gastadas escaleras que se alzan hacia arriba, un arcaico altar de piedra se yergue entre las piedras.

Al final de la cueva, una diminuta oquedad parece descender.

Se acercan al altar mientras que Tom lo hace hacia la entrada de la izquierda.

El tabernáculo que está muy gastado y en malas condiciones, presenta unas sospechosas manchas negras por toda su superficie.

Morales intenta un dictamen científico, pero su mente está más por los encantos de la Barrow que por otra cosa, lo que origina que palme la tirada.

Alexandra descubre también unas inscripciones semiborradas, ante las cuales el abate se inca de rodillas y se encomienda a Yahvé. Los tres están confusos y asustados y sospechan que la campaña los va a devorar…¡¡cuan acertados están!!

El Chatarras que investiga la oquedad izquierda, descubre una pequeña caverna en la cual, el suelo esta colmado de ….cosas blancas y quebradizas. Al final, una especie de caja de madera le aguarda.

Muy decidido se acerca a la caja, pisando los “extraños” objetos originando fuertes chasquidos. Al llegar, comprueba que una manta cubre parcialmente algo que hay dentro…algo que…¡¡¡se mueve!! Tom no puede evitarlo y suelta el primer palomino de la tarde.

Sale en desbandada e informa a sus compañeros. Los cuatro entran en la sala y se acercan a la caja. Genaro mira hacia abajo descubriendo que los objetos quebradizos son…¡¡restos humanos deformados!!! (acompañados de otras cosillas que ni se ven) No puede evitarlo y exclama en medio de temblores: “¡¡Mare de Deu Señor!!”

La Barrow llega a la caja y descubre un rollizo bebito que gorjea dulcemente.

Morales hace algo digno en la campaña y le examina. El roro esta algo desnutrido y tal, pero puede vivir.

El párroco oye un pequeño chasquido en la sala del altar, pero está demasiado ocupado bautizando al niño y salvando así su alma inmortal.

Alexandra toda feliz y madraza agarra a la criatura y le canta una nana. Morales se muere de envidia por no habérselo inseminado él mismo. Tom se aburre y observa en la covacha que se puede robar.

Y de pronto…¡¡¡una deslúmbrate luz azulada inunda toda la estancia acompañado de un ensordecedor chasquido!! (bueno, lo de ensordecedor es lo que teóricamente dan de sí los 2 W de potencia que tiene los altavoces del portátil)

Parte de las piedras de la pared este se desploman. Todos gritan de terror y se abalanzan hacia la salida pero….dos enormes figuras de forma reptilesca le cierran el paso.

Son altos, feotes ellos con escamas y miriñaques en el cuello….¡¡¡joder y como huelen!!! En sus brazos portan unas extrañas armas cual enormes blasters llenos de un resplandeciente liquido azul.

Con que hablan y todo (fíjate) les dicen que dejen el crio. La Barrow inmediatamente hace una tirada de lanzar y el infante sale disparado hacia el techo. ¡¡Descanse en paz!!

Morales y Tom vuelven a aliviarse en los calzones y alguien dice “sabemos dónde está el disco”

Pero el capellán, que en el fondo es un ministro del Señor de calidad cristiana, se prepara para defender a sus corderos y comienza a recitar el Ritual Normando del Exorcismo.

Un zamarrazo azul del rollo descargado por uno de los simpáticos malvados da fin a su miserable existencia. Solo quedan retazos de la sotana y parte de una foto de Bras Lep. ¡¡Descanse en paz Genaro que vino a este centro cívico a sufrir!!

El Domingo día 30 de Mayo habrá una misa en su honor en la capilla de Maragall a las 12 del mediodía. Todo aquel que quiera asistir es libre de hacerlo.

A punta de blaster conducen los otros tres a la salida de la gruta, increpándoles en la búsqueda del disco.

A la salida del armario, Von Mamuth al ver a los colegas levanta la trompa y suelta las 19 navajas, cortaplumas, abrelatas y mondadientes de combate con los que va equipado.

Los muchachos, temblando como hojas y viendo que están en peligro de extinción, deciden entregar a la raza humana y revelarles donde está el fragmento del disco ubicado en el rio…pero a su manera.

Les dirigen a las ruinas y pasan de largo la zona en donde está enterrado realmente.

Los escamosos están muy picados y les insultan y les apuntan con los futuristas fusiles.

Llegan allí y Von Mamuth y Alexandra, con la excusa de ir a buscar herramientas para cavar, se dirigen al derruido torreón. Los malos se quedan apuntando al Chatarras y al doctor.

Cuando quedan fuera del campo de visión, el militar y la médium se lanzan a todo trapo al bosque. El danés les insulta a todo volumen, acompañándolo de una sonora ventosidad. Y claro, susceptibles que son los monstruitos, al verse engañados, descargan la artillería sobre el pobre vagabundo y el sensual galeno.

¡¡Otros dos que pasan al decese!! Dos pobres cófrades que vuelven a caer en la más terrible y abyecta muerte en aras de la seguridad mundial (para estos no hay misa, solo un par de estampitas de recordatorio que podéis recoger en información de Torrellobeta)

Alexandra y Gustav escapan enloquecidamente a través del bosque. El militar derriba numerosos árboles en su enloquecida huida, desforestando el bosque de una manera alarmante.

Llegan a Cannich y deciden pillar el coche y rescatar el fragmento del disco de la casa de Hancock. Las buenas tiradas de orientarse hace que acaben dando vueltas por la carretera, pasando a todo trapo por en medio del pueblo a bocinazo limpio.

Al final y por aburrimiento, se les permite llegar cerca de la tétrica mansión.

Penetran en ella y llegan a la sala de los trofeos, en donde se halla la trampilla secreta, pasando antes por una entretenida visita con el difunto Henry Hancock, el cual muy educadamente les quita vida y puntos de poder…¡¡faltaría mas!!

Abren el arcón y allí se encuentra el disco….y también los hombres serpientes que les han seguido les saludan amablemente.

La Barrow tira por esconderse y ante el clamoroso éxito, lo hace debajo de una piedra, pasando totalmente desapercibida.

El danés, se calla como una zorra y galantemente ofrece su vida por la de la médium.

Ayuda a un escamoso a sacar el disco, y antes de ser sacrificado, es informado de los viles planes de esta chusma en la dominación del mundo…pero claro, a la tumba se los lleva acompañado por el subsiguiente chasquido eléctrico y la luz azul.

¡¡Von Mamuth a caído!!

A partir de ahora, el día 8 de Mayo es declarado de luto nacional en Dinamarca. Un gran desfile militar acompañado con todo el fasto y boato que se tercia, se celebra en Copenhague y la mismísima Margarita II oficia el acto. Una placa de bronce conmemorativa se yergue en la calle que a partir de ahora, es bautizada como “Calle de Gustav Mamuth”.

Y no sigo mas porque necesitaría otro resumen entero para informar de todo detalladamente.

Resumidas cuentas, que la Barrow se queda sola y sin compañeros..¿Que hacer?

Decide marchar a Invernes y reclutar allí lo que se encuentre (pone anuncios hasta en EBAY) para volver a Cannich e intentar recuperar el fragmento del rio….¿lo conseguirá?

¿Qué nueva panda de enfermos hallará para su cometido?

Recordemos que salvo Alexandra, al resto de investigadores no les queda ninguna vida de refresco. A partir de ahora se la juegan el todo por el todo…¿será esta su ultima gesta en La Llamada de Chtulhu?

La respuesta…en tres semanas en este mismo canal…

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